El rol de las legumbres en la agricultura que tiene en cuenta la nutrición

Fuente: FAO

El rol de las legumbres en la agricultura que tiene en cuenta la nutrición

Proporcionar un suministro de alimentos ricos nutricionalmente a largo plazo es la clave para superar la malnutrición y las deficiencias de micronutrientes. Hasta hace poco, el enfoque de los proyectos ha sido solo en los suplementos de micronutrientes o en el lado de la producción de alimentos. Sin embargo, los beneficios nutricionales a largo plazo solo pueden ser alcanzados a través de un planteamiento más amplio que conecte la nutrición con una agricultura que está arraigada en un marco social y económico.

La agricultura que tiene en cuenta la nutrición es un enfoque que busca maximizar la contribución de la agricultura a la nutrición. Esta estrategia hace hincapié en los múltiples beneficios derivados de disfrutar de una gran variedad de alimentos, reconociendo el valor de la dieta para una buena nutrición, salud y productividad, y la importancia social del sector alimentario y agrícola para apoyar los medios de vida rurales.

La agricultura que tiene en cuenta la nutrición también conlleva a la conexión entre ésta y los sectores que se ocupan de otras causas de la desnutrición, tales como, el educativo, de salud y de protección social. La FAO promueve este enfoque de la agricultura a través de una variedad de asociaciones e iniciativas de capacidades de desarrollo.

Hoy en día tres tipos de cultivos; arroz, maíz y trigo, proporcionan casi dos tercios de la ingesta alimentaria mundial. Las legumbres, junto con las frutas y las verduras, son las fuentes primarias de la diversidad en la mayoría de las dietas. Sin embargo, la oferta mundial de estas leguminosas es insuficiente para satisfacer el consumo recomendado para la población, tal y como se destaca en el estudio: “¿Producimos suficientes frutas y verduras para satisfacer las necesidades mundiales de dietas saludables (disponible solo en inglés)?” El estudio se basa en datos de la FAO, publicaciones de la OMS y de las Perspectivas de la Población Mundial de Naciones Unidas.

Enriquecer un agroecosistema con legumbres genera numerosas ventajas para los agricultores y las comunidades locales: las legumbres son componentes clave para una dieta saludable y una buena fuente de proteínas vegetales. Por esta razón, el caupí (o frijol de ojo negro) se conoce como la carne de los pobres, especialmente en África Occidental.

Las legumbres son aparte de un excelente alimento complementario infantil parte de una dieta diversificada, tal y como lo demuestran los proyectos de la FAO en Malawi y Camboya. En estos países se proporciona al mismo tiempo educación nutricional e insumos agrícolas a las familias con niños pequeños. Por otro lado, las legumbres pueden ser utilizadas como alimento de alta calidad y forraje para el ganado y de esta manera mejorar la producción de leche y carne, y por consiguiente en la calidad de la dieta.

Adicionalmente, las legumbres pueden mejorar la fertilidad del suelo y aumentar la biodiversidad. Reducen el riesgo de fallo total de los cultivos en sistemas de cultivos múltiples mejorando la seguridad alimentaria. Las legumbres son adaptables a una diversidad de procesamiento de alimentos y pueden ser almacenadas fácilmente en comparación con las  verduras y frutas.

Por último, las legumbres pueden ser vendidas y, por lo tanto, generar ingresos permitiendo un mayor acceso a otros alimentos. En resumen, las legumbres reducen la dependencia  de insumos externos y mejoran la sostenibilidad de los cultivos integrados, los sistemas de producción acuícola  y la actividad ganadera.

Las legumbres pueden desempeñar un papel central en la agricultura que tiene en cuenta la nutrición, ya que sus propiedades aportan beneficios tanto para la agricultura como para la nutrición. El Año Internacional de las Legumbres representa una oportunidad única para crear conciencia sobre el potencial de estas leguminosas en el desarrollo del sector agrícola y constituyen un estímulo adicional para aumentar la producción mundial.

Fuente: FAO