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Las
legumbres, un clásico redescubierto
La alubia carilla,
arrocina o negra, el garbanzo pedrosillano y
la lenteja pardina o beluga poseen en común
su pequeño tamaño, un reducido
calibre que las convierte casi en miniaturas
de legumbres. Por su encantador aspecto, su
sabor característico y su fácil
cocción se prestan a ser utilizadas como
ingrediente principal o vistoso acompañamiento
y para realzar una original decoración.
Se cuenta que en una
cena en el célebre restaurante parisiense
La Tour d'Argent, el gran duque Vladimiro de
Rusia y su séquito pidieron el suculento
"Potage Tour d'Argent", orgullo del
propietario del establecimiento, Frédéric
Delair. Tras probarlo, y al considerar indigno
de su paladar aquel puré de lentejas
y alubias rojas, la gran duquesa prefirió
dedicarse a la cháchara. "Alteza,
si uno no sabe comer una sopa como ésta
con el debido respeto, es mejor no pedirla",
le dijo el irascible Delair mientras le retiraba
el plato.
Durante mucho tiempo, las legumbres han estado
asociadas a los rigores del frío invernal,
a platos para comer con cuchara al calor de
la lumbre, a dietas de tiempos difíciles
o de escasez, pero nada más lejos de
la realidad. Las legumbres han sido apreciadas
en todas las épocas, desde el famoso
"plato de lentejas" por el que Esaú
cambió a Jacob sus derechos de progenitura
-tal como se cuenta en el Antiguo Testamento
(Génesis, 25: 29,34)-, hasta los garbanzos
que Francisco de Quevedo calificaba de "mi
mejor golosina". Y desde el consistente
cocido hasta el refrescante hummus libanés,
las hallamos en cocinas tan lejanas geográficamente
como las tierras castellanas, India, la cuenca
mediterránea o América Latina.
Afortunadamente, hoy asistimos a un redescubrimiento
de las legumbres y son muchas las recetas que
exploran el amplio abanico de sus posibilidades
culinarias y proponen una reinvención
imaginativa, creativa, saludable y deliciosa
de las alubias, las lentejas o los garbanzos,
en platos fríos, en ensaladas tibias,
con pescado o como exquisita tapa. A ello ha
contribuido notablemente la posibilidad de disponer
de una materia prima de excelente calidad y
a variedades de legumbres que por su sabor,
su tamaño o su color, se prestan a la
elaboración de recetas innovadoras y
a originales presentaciones.
Legumbres menudas y de enorme sabor
La alubia negra, conocida también
como fríjol en América, está
presente en platos tan populares como la "feijoada"
brasileña -estofado de carne con alubias
negras, servido con arroz, verduras, fruta y
pimientos-; los "frijoles refritos"
que se comen en México con arroz y tortillas
de maíz o de trigo; la "sopa de
fríjol" o los "moros y cristianos"
-alubias negras con arroz- típicos de
Cuba; o el "gallo pinto" -arroz frito
con alubias negras- que se sirve como desayuno
en Costa Rica y Nicaragua. De tamaño
mediano, forma ovalada y de color negro mate,
tiene un sabor dulce, que recuerda el del champiñón,
y una textura suave y harinosa.
La alubia arrocina, que se utiliza para
preparar los "baked beans" típicos
de Boston y de Inglaterra, es de pequeño
tamaño, blanca y de forma ovalada. Es
muy apreciada por su sabor delicado y su textura
fina, y no se rompe al cocerla.
Originaria de África, la alubia carilla
puede hallarse hoy en día en el mundo
entero. De piel blanca con un pequeño
ojo negro y arrugas finas, tiene forma de riñón,
un aroma intenso y perfumado y una textura cremosa.
Posee un sabor muy particular pues, de hecho,
se trata de un tipo de guisante. Su cocción
es rápida y no es necesario dejarla en
remojo previamente. En Mali se utiliza para
preparar las "akara" -albóndigas
de alubias carillas fritas- y en Namibia son
muy populares las alubias carillas con gachas.
El delicioso garbanzo pedrosillano, de
pequeño calibre (6 o 7 mm), con una piel
suave y de tono oscuro, no se deshace al cocerlo.
Es de origen español y un clásico
de la cocina extremeña. Su excelente
relación de calidad y precio ha contribuido
a que su renombre no cese de aumentar en España
y también más allá de sus
fronteras.
A pesar de que no es fácil hallarla en
Europa, los chefs consideran la lenteja beluga
como una verdadera perla negra, de gran impacto
visual sobre todo en ensaladas y platos de acompañamiento.
Es de pequeño tamaño (4 mm) y
esférica, con tegumento negro brillante
y cotiledón amarillo. Con la cocción,
su piel fina no se deshace y mantiene su característico
color negro.
La lenteja pardina siempre ha sido considerada
en España como la de mejor calidad. Debe
su popularidad a su facilidad de cocción
ya que no se rompe al cocerla, y al rico sabor
y la característica textura cremosa que
aporta a todos los platos gracias a su alto
contenido en almidón. Es pequeña
(aproximadamente 5 mm), de piel oscura y tono
marrón verdoso, ligeramente veteada y
con el cotiledón amarillo.
Aunque estas seis variedades de legumbres se
producen en varios países, los mayoristas
y envasadores de legumbres en España,
para satisfacer a sus clientes más exigentes,
suelen importarlas de Estados Unidos, donde
se cultivan en tierras fértiles y bajo
estrictos criterios de calidad que garantizan
unas legumbres sanas, sabrosas y de una cocción
homogénea y fiable.
Legumbres en invierno... y en verano
La alubia negra, la alubia arrocina, la alubia
carilla, el garbanzo pedrosillano, la lenteja
pardina y la lenteja beluga constituyen la base
de nuevas y originales recetas que exploran
los diversos sabores, texturas y colores de
estas variedades. En invierno o en verano, estas
legumbres se prestan a desmentir aquellos tópicos
que las relegaban a los días más
fríos del invierno o que les permitían
aparecer en la mesa únicamente en platos
tradicionales.
El tabulé de lentejas beluga, por ejemplo,
constituye un plato frío muy apropiado
para el verano y la cazuelita de garbanzos pedrosillanos
con butifarra negra, puré de manzana
y picada de carquinyolis es una sugerente propuesta
que rescribe la tradición.
Con estas menudas legumbres de rico sabor, se
puede dejar volar la imaginación y crear
un unánime entusiasmo con unas alubias
negras con choquitos en su tinta o con un salpicón
de vieira, unos garbanzos pedrosillanos en gelée
con chorizo y morcilla o un risotto de lentejas
pardinas coronado con una teja de queso Idiazábal.
Esas mismas lentejas pardinas resultan igualmente
atractivas en compañía de un crujiente
de pie de cerdo relleno de jamón y foie.
Y no menos seductoras se antojan unas alubias
arrocinas con codornices en escabeche o unas
alcachofas rellenas de esas alubias; o las siempre
excelentes alubias carillas salteadas con panceta
ibérica, con cigalas y mesclum o en un
timbal de atún ahumado relleno de empedrado.
Y, cual verdaderas "perlas negras"
del mundo de las legumbres, unas lentejas beluga
con foie gras en pasta filo despiertan una irresistible
tentación.
En cualquier estación del año,
en cualquier ocasión, estas variedades
de pequeño tamaño pero de grandes
resultados gastronómicos se alzan en
protagonistas de recetas que reinventan la cocina
de las legumbres. Unas legumbres de las que
ya se disfrutaba en el Antiguo Egipto y apreciadas
a lo largo de la historia en todo el mundo por
sus propiedades nutritivas, pero que hoy podemos
degustar en su más rica y cautivadora
paleta de tamaños, formas, sabores y
colores.
CONTACTO E INFORMACIÓN
Si desean más información acerca
de estas variedades o de las legumbres en general,
pueden consultar el sitio www.legumechef.com,
patrocinado por los productores de legumbres
estadounidenses y creado como instrumento de
ayuda para el chef profesional para asistirle
en la obtención y la utilización
de legumbres de alta calidad.
O pueden contactarnos en la siguiente dirección:
Legumbres EE.UU
Calle Borrell, 7; Local 19; 08190 St. Cugat
del Vallès
Tel: +34 93 589 8547 Fax: +34 93 589 7051 E-mail.
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