• Una vez estén hidratadas, desechar el agua.
  • Después del remojo, lavar las legumbres.
  • Añadir bicarbonato sódico mejora la textura de las legumbres, aunque limita la absorción de ciertos nutrientes.
  • Cocinar con poca agua y con el espacio justo.
  • Cocinar con agua fría y sin sal. La sal obstruye los poros de las semillas y quedan duras. En el caso de los garbanzos, el agua tiene que estar siempre en ebullición.
  • Si falta agua durante la cocción, añadir agua caliente. La necesaria para cubrir de nuevo las legumbres.
  • La burbuja de ebullición pequeña para evitar que se rompa/dañe la legumbre.
  • Desespumar durante la cocción (quitar la espuma de la superficie) así se eliminan la mayor cantidad de saponinas (componentes indigeribles para el cuerpo humano) y se mejorará la textura.

 

Tips para hacer que las legumbres sean más digeribles para el cuerpo humano:

 

  • Añadir alga Kombu durante la cocción para ablandar las fibras de las legumbres gracias al ácido glutámico.
  • Consumir las legumbres con hierbas carminativas (ej.: comino, hinojo, cilantro, salvia, romero…) para mejorar la biodisponibilidad de nutrientes.
  • Acompañar las legumbres con fermentos para que el cuerpo asimile mejor este alimento.
  • No mezclar las legumbres con grasas saturadas, ya que dificultan su digestión.
  • Suplementar las legumbres con cereales integrales/ semillas para poder sintetizar la metionina, un aminoácido esencial.
  • Las legumbres sin piel tienen menos fibra y son más fáciles de digerir.